Loca pero no tanto

Malena Pichot es la figura del momento en el stand up. Sus desquiciados videos de chica despechada en Internet la catapultaron a la comedia. Charla con una joven ilustrada que se adueñó de los escenarios, pero que odia ser llamada actriz.

Cuando uno regresa a su escuela primaria, ya con veintitantos encima, desconfía de la fidelidad del recuerdo propio (la dibujó espaciosa) y del ajeno (evidentemente la celadora no sabe que refaccionaron y achicaron las aulas). O lo peor, es un tema de escalas: entonces medíamos 1,15 cm. Malena Pichot es mínima. Llega a la esquina pactada y la imagen de una cuadra atrás no se agiganta. No supera el 1,53 cm y busca, con los ojos surcidos, hacer foco en un desconocido.

Tiene 28 años y aún está en el aula. Hace tres alguien le dijo que no la quería más; se deprimió y se convirtió en el cliché del que todos tememos ser protagonistas, pensamos que no lo fuimos por poco, pero otro pregonero dirá que sí hemos formado parte de ese ejército mustio de arrastradores de chancletas. La diferencia es que ella se grabó tomando whisky, flores de Bach y convirtió la pena en ridícula. De ahí a la risa. De ahí a YouTube. De ahí a MTV. “Me daba mucha vergüenza estar así porque me habían dejado, me sentía la clásica concheta sin problemas que se deprime porque un pibe no la quiere, y no era tan terrible, sólo una burguesa insatisfecha.”

La loca de mierda -así se llamaba el personaje- hoy dejó de grabar videos y hace un tiempo que hace stand up junto con Ezequiel Campa, Ellos.

-El género trabaja mucho a partir de la autorreferencia. ¿Roza el egocentrismo?

-Cualquier persona que se pare en un escenario es egocéntrico: el que decide ser actor quiere que lo miren. Es como la gente que es famosa y le molesta que la saluden en la calle. Es fácil dejar de serlo, salí de los medios y ya está. Salís del egocentrismo cuando te das cuenta de que nadie es único. El otro se ríe de lo que te pasa a vos porque también le pasa; no sos especial, nadie es importante. Tenés que encontrar esas cosas que nos pasan a todos y darles una vuelta de tuerca que es tuya, es tu chiste.

-El stand up en español no te gustaba…

-Es como el musical; el musical es en inglés. No va en castellano. ¡No va! En el stand up hay un ritmo que tiene el inglés que va muy bien con la estructura. Me pasó eso, hasta que tuve la necesidad imperiosa de hacer algo y dije basta de este purismo, porque me va a dejar con ganas de hacer algo. Hay algunos muy buenos, pero no son los más conocidos: Félix Buenaventura, Diego Fernández, Juan Barraza. La gente piensa que cualquiera lo puede hacer, es barato (sólo precisás un micrófono, no tenés escenografía ni vestuario), pero estás solo, dejando todo. Pero si no tenés un remate cada tantos minutos (y risas), no es stand up, es un monólogo. Pinti, Landriscina: no es stand up.

-Dijiste que era grasa…

[Se ríe y bate el pelo] -Sí, porque si sube cualquiera, lo hace mierda. Hacer reflexiones obvias nos hace caer en la mediocridad.

Lee a Osvaldo Lamborghini, Trash Osvaldito, mira Gran Hermano para borbotar vergüenza ajena, dibuja un altar y de Gauchito Gil se viste César Aira y todo lo que le dio Puan, la sede de Letras de la Universidad de Buenos Aires. Porque estudió Letras, porque se fue a vivir a un departamento de Caballito para estar cerca de la Universidad. Porque no terminó la carrera, pero todo lo que leyó y lee es curado por cabezas de la UBA. “La loca de mierda no lo hubiese hecho sin pasar por Letras. Había algo en la estructura narrativa de la edición a la que no habría llegado de no haber leído lo que me obligaron a leer. Pero tengo una teoría: no importa cuánto ni qué leas, si sos capaz de gastarte 500 pesos, sos concheta. No importa lo que pienses. Me gusta vivir en Belgrano y viajar a Nueva York.” Algo de eso se pegotea en su teclear en www.tuconchetablogspot.com

Uno de los videos más vistos fue su parodia a las publicidades de toallitas femeninas: “Fue uno de mis mayores orgullos. Me angustia que la sociedad eduque a las mujeres para que sean pelotudas. La media es mostrar el culo y salir en Gran Hermano. Hay miles de genias, pero la sociedad es machista dede la Biblia. No hay salida de eso, no vamos a estar vivas para verlo. Todo lo que pasa es un insulto a la mujer”. Ese tipo de declaraciones la obligan a aclarar que no es feminista, porque “me depilo, quiero tener la ropa de moda: estoy adentro del sistema”. Y también debe defenderse de lecturas presurosas, de las mujeres que ven en ella a una militante del aborrecimiento de los genitales masculinos. “No odio a los hombres, no digo que son todos unos hijos de p…, digo que mi ex es un hijo de p…”

La hija del anestesista y la profesora de expresión corporal insulta bien, no con el acento de las tildes, sino con la ampulosidad justa, que muere en una sonrisa de dientes apretados y mirada tres cuartos perfil. Dice que lo que más le gusta es ser guionista, y si le preguntan por maternidad, responde que a los 45 años. “Pero está como difícil eso, ¿no? Es que me siento chica, y el cálculo me da más o menos esa edad. La realización a partir de encontrar un señor es algo triste que nos han inculcado. Obvio que mi sueño es enamorarme, pero no tengo la cuestión esta de convivir con alguien. Me parece mucho más romántico que vivamos a una cuadra y nos toquemos el timbre cada tanto.”

-¿No te cansa ser tan minuciosa con la cotidianidad?

-No, estoy siempre con un cuadernito y cuando alguien dice algo gracioso, lo anoto. Todo es un posible chiste, pero me divierte, no me estresa.

-¿Tenés miedo de que no se te ocurra nada?

-Todo el tiempo. De hecho, cuando se me ocurre algo no me deja tranquila. Ese es el gran miedo: que se acabe la inspiración. Pero está el librito, y la gente sigue diciendo cosas que sirven.

-¿Releés tus textos?

-A veces. A veces me gustan y a veces me dan vergüenza.

-Y eso es… ¿cuándo?

-Cuando es un lugar común. Me da mucha vergüenza.

-¿Por qué no te gusta que digan que sos actriz?

-Es que no soy. Siempre tuve un problema con los actores. Cuando uno odia algo es porque lo tiene adentro. Y debe de ser eso. Odio a las actrices porque debo de tener algo.

-¿Las odiás?

-Al género. Mi novio es actor, pero es un actor distinto [vuelve la máscara tres cuartos perfil y los dientes salen al sol]. Es gente difícil. A veces genial y difícil, a veces sólo difícil.

Define a su personaje como una anoréxica alcohólica. No sabremos jamás si Malena o La loca o qué porcentaje de cada una se sentó y escribió los testimonios finales de cada capitulo de Ciega a citas. “La de Ciega era una gordita deprimida. No éramos tan distintas; claramente había un nicho para mujeres enojadas. Pero a la televisión le falta, no quiero decir realismo, no. Le falta trash.” Y parece estar encargándose del tema: presentó un piloto a una cadena televisiva para hacer una comedia.

-Con gente que odiás (actores)…

-Sí, con gente que odio. El personaje de La loca de mierda puesto en contexto y en una historia, y hecho ficción. Es el mismo personaje. Ya lo filmamos.

-A La loca la elegiste vos…

-Soy yo.

Un silencio pone el mantel, y las copas ruidosas llegan:

-Sí, me olvidé de ese detalle: yo hago de mí.

Fuente: LA NACION Por Emilse Pizarro
epizarro@lanacion.com.ar, fotos Gonzalo Corrado.

Video en el que habla de las toallitas femeninas.

 


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