Cómico 4 se despidió hasta el año próximo.

Todos somos un poco neuróticos. Todos. Quien se anime a decir lo contrario, que mande el primer mail a esta cronista. Pero algunos, como ellos, se atreven a confesarlo. Y no sólo a confesarlo, sino a reirse de eso delante de otros. Una especie de catarsis pública para poner afuera esas miserias que, traducidas en palabras, generan empatía porque son liberadoras.

Ellos son cuatro: Sebastián Wainraich, Peto Menahem, Martín Rocco y Dan Breitman. Son los actuales protagonistas de Cómico Stand Up 4 , el show de humor que comenzó en 2002, en un café de Las Cañitas primero, y de Palermo después, y que hoy despliega su cuarta edición en la sala Pablo Picasso del Paseo La Plaza. Este es el séptimo año que la obra se presenta en este teatro, pero hay que apurarse, porque las funciones finalizarán el próximo sábado y entonces sí, habrá que esperar hasta mediados de 2011 para un potencial Cómico 5 .

“Yo le tengo fobia a los tuppers . Fobia les tengo. Mi mamá les ponía tomatito, pollo, huevo duro. ¡Pagame el comedor, hija de p..

! ¿Sabés lo que es un huevo duro todo el día? ¡Fer-men-ta!”, grita en el escenario Dan y la platea muere descostillada recordando, quizás, esos mediodías en la oficina. Dan habla de esos traumas con los que uno se siente identificado. Esos que van desde no entender por qué en una comedia musical se cuentan las mayores tragedias con una sonrisa o por qué las puertas de los baños públicos no llegan hasta el piso hasta dilemas existenciales. Usted, acaso, ¿no los tiene? El que sí los tiene es Wainraich: “En este monólogo -cuenta- hablo de la ansiedad y de la paternidad. Para mí es un ejercicio natural: me pasa algo y pienso en contárselo a alguien. Pero no sabría decir cómo empezaron a surgir estos temas. Hay que ser muy observador para hacer este humor y hay que tener una cuota de verdad. El tipo que está en un escenario, tiene que sufrir lo que le pasa. Si uno se fija, generalmente en las comedias el actor no la pasa bien. A mí, vivir con ansiedad, se me hace insoportable”.

Ni Wainraich, el conductor de Metro y Medio (lunes a viernes de 18 a 21, por Metro 95.1), ni su coequiper en el espectáculo y en la radio, Menahem, se consideran pioneros del género en la Argentina. Su autoreferencialidad es menos ambiciosa. Eso opina, al menos, Peto: “No creo mucho en el stand up. No sigo una regla. Cuando vi al grupo original, intuí que si me llamaban, podía hacerlo. Los precursores fueron Martín Rocco, Alejandro Angelini, Diego Wainstein, Natalia Carulias. Pero en realidad, Luis Landrisina, Juan Verdaguer y los capocómicos de la revista ya hacían un humor parecido a éste”.

Sebastián asegura que lo más difícil del género es la logística: un hombre adelante de un micrófono. “La exposición es muy grande. Está uno, el público y sus palabras”, remarca. ¿Qué hay que tener para ser bueno en el humor de pie? “Lo que hay que tener -confiesa Peto- es la necesidad de hacerlo, como de cualquier otra cosa, de comer o enamorarse. Yo sé que la gente no viene a verme hablar a mí, sino a comunicarse”. ¿Le hace falta sentirse acompañado? Vaya a ver stand up, es sanador sentirse identificado.

Por Marisol Parnofiello mparnofiello@clarin.com

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