Se ríen de todo/as

 

El elenco de Mucha Cháchara.   

Con Mucha Cháchara, Verónica Perrotta, Angie Oña, Manuela Da Silveira y Emilia Díaz se tiran a la pileta del stand up.

Emilia está por entrar en pánico. Hace un buen rato que está sentada en la sala del UnderMovie, cronómetro en mano y sólo ha podido soltar alguna risa en el monólogo de Rafa Cotelo. A su lado, Angie parece disfrutar más y piensa “cómo me gustaría estar en el escenario”. Las dos fueron con Verónica a ver De pie II. No lo hicieron en plan salida distendida, no. Están preparándose para Mucha Cháchara, el stand up que harán en el UnderMovie desde el 15 de enero. Esa noche no las acompañó Manuela que, como apasionada del género, ya había visto la obra con anterioridad.

Esta escena ocurrió hace unos pocos meses, cuando las cuatro venían de ser convocadas por el Rafa Cotelo para subir de a una al escenario a monologar. “Son todas conocidas, ¿por qué te llaman a vos?”, le preguntó a Verónica su hermana. Está bien, Verónica no es una cara que la pantalla chica hizo famosa, pero en el teatro se ha destacado y mucho. Entre otras cosas, porque nunca ha dejado de formarse. Precisamente, en uno de esos talleres de entrenamiento actoral que suele realizar y de los que termina siendo “líder” de grupo, hizo que Emilia la viera como la integrante que faltaba para el espectáculo que estaba montando Cotelo. Éste ya había hablado con Manuela, su compañera de Telemental; con Emilia, a quien conocía del Carnaval, y con Angie, cuyo contacto se dio por ser la esposa de Freddy González -locutor de Telemental-, pero a la que obviamente llamó por su experiencia en las tablas.

Angie: La única que tiene que hacer las cosas bien es ella- dice señalando a Manuela, la única del cuarteto que ha hecho un curso de stand up-. Vale aclarar que, por más que sea un espectáculo de stand up, no somos puristas en el género. La idea es hacer reír pasándola bien.

Emilia: El género es “si no hacés reír, no funciona”.

A: Si hacemos reír a medias, nos quedamos conformes.

E: Lo más difícil es seguir adelante sabiendo que no hiciste reír, no es “no hacer reír”. Lo complicado es remontar el partido, entrar al segundo tiempo perdiendo 2 a 0.

A: Rafa nos cuenta que hay días difíciles. Si después del segundo o tercer chiste se ríen muy poco, es un lugar feo, tener que seguir adelante y levantar todo el monólogo.

Manuela: Esto es lo que más me gusta, es mi sueño a nivel actoral, lo que más aspiro hacer. Si me sale hacer reír en un espectáculo de stand up, estoy del otro lado.

ESCRIBIR. Lo primero que les pidió Cotelo es que escribieran sus monólogos. “Escribíamos, nos intercambiábamos lo que escribíamos y opinábamos sobre lo escrito por las otras. Después se leía. Los primeros días me la pasaba escribiendo, no paraba”, cuenta Verónica. “Yo había escrito en dramaturgia, que es distinto. Nunca había escrito un stand up y no sé si lo hice”, acota Angie. “Yo soy, de las cuatro, la que menos experiencia tiene en escribir. Escribo mi diario íntimo desde los 9 años, no sabés lo que es en cada mudanza llevar los diarios. Para Consentidas produje alguna cosa escrita, pero nunca algo así. Hacía tiempo que quería escribir”, confiesa Emilia.

Cotelo les dio absoluta libertad. “Una de las cosas que me atrajo fue la diversidad. Si es todo el mismo humor en una hora, cuesta más”, destaca Verónica del proceso de creación en el papel. “Nadie tuvo que decir ‘no te metas con esto, que estoy yo’. Fue como intuitivo. Me parece que quedó redondito, en el sentido de que son estilos distintos, se habla de cosas distintas. Y eso no fue pensado”, agrega Emilia.

-¿Y cuál es el estilo de cada una?

Verónica: Creo que en mi caso es como más ácido, pero también tiene que ver conmigo, de burlarme de mis cosas. No puedo decir que es oscuro, porque no lo es. Yo hablo de una amiga que se separó, de la histeria de los hombres, de cómo conseguir un novio. Me río de la actuación, de mi ser actriz.

E: Lo mío es más campechano, “con las gurisas de Maldonado hablamo’ así”. Mi personaje es medio guarango, medio exageradote. Creo que soy medio grosera también, estoy cómoda en el doble sentido y en el doble jueguito de barrio. Me gustaría meter más malas palabras, pero no queda muy bien. Hablo de la sobreexposición televisiva y de mis muchos años haciendo terapia. Eso es reautobiográfico. Podía faltarme plata para la nafta, pero para la terapia no.

M: Mi estilo es como medio ingenuo, fresco. La imagen de la que parto con humor para reírme es el Toto (Da Silveira), que fue el motivo por el que estoy acá. Después soy muy yo; cuando no soy yo, le erro, quedo a mitad de camino. No hay mucho hilo conductor en mi monólogo, como te digo una cosa, te digo otra. Cosas que van desde cruzar a tu perro hasta la ecología.

A: Mi humor también es medio ingenuo, pero al mismo tiempo con crítica, critico mucho a las mujeres. Tiene algo de absurdo. Hablo un poco de la maternidad, un poco de los adornos navideños, de la gordura, de la estética…

-¿Son autobiográficos?

A: En un porcentaje sí y en otro es ficción. Está todo mezclado. Parte de una misma, empezamos a escribir desde nosotras. Son observaciones que pueden ser hiperbólicas o literales. Es un disparador terrenal que se va a cualquier lugar, a partir del cual componemos una especie de personaje. Los personajes transitan por diferentes situaciones y se meten en estados y “maneras de”.

V: En realidad es sobre tu personaje actor y sobre cosas que te pasaron o momentos de otros. Vos construís y llegás a lugares que no son reales.

ENSAYAR. Con los textos definidos, vino luego la tarea de llevarlos al escenario. Tuvieron una charla con Alejandro Angelini, profesor de stand up, y también Manuela fue de gran ayuda a la hora de dar los primeros consejos. “Que mi experiencia en la tele es lo primero que tengo que mencionar, lo aprendí con Manuela en la clase número uno”, recuerda Emilia. “Es sacar el elefante al living”, explica la notera de Telemental.

Las cuatro habían tenido alguna experiencia en solitario en el escenario. Verónica, la más ducha en el tema, hizo el unipersonal ¿Qué pasó con B.N.? y la obra Monos logos. Emilia interpretó uno de los Monólogos de la vagina, “pero dramático”, aclara. Angie actuó sola, pero no en cartel, sino en muestras de escuelas de teatro. “De repente, en alguna obra me tocaba estar sola. Igual ahora tampoco estoy sola, sería muy distinto si vinieran a verme en un monólogo únicamente a mí, sería otro lugar de mucha más presión. Sé que después de los quince minutos va a pasar otra” (risas). Y Manuela fue la conductora de Match de improvisación. “La gente me quedaba mirando, no me quería ver a mí, quería que me fuera. Era una especie de payaso tonto. Al principio me costaba mucho hacerlo, después empecé a moderar la frustración o la euforia. Pero era distinto, en Mucha Cháchara todo lo que digo, lo digo porque quiero, y me la tengo que bancar”, remarca.

Con todo eso sobre sus espaldas, llegarían entonces las extensas jornadas de trabajo con el Rafa Cotelo.

M: La verdad que fue increíble. Se sentaba con el pie hinchado, porque tenía un esguince, y nos hacía pasar. Es súper organizado.

E: Yo no lo tenía como director; lo tenía como capo cómico, como cupletero… Tiene un oficio de puta madre y una intuición interesante.

A: Ni él se tenía como director.

E: Te marca cosas que se te van a tornar difíciles en escena, pero no te las muestra difíciles.

M: Lo escuchás haciendo chistes y decís “¡lo quiero decir igual!”. Hubo momentos en que tendríamos que haberle dado una medalla, como la época de hacer las fotos de promoción o definir el vestuario. Nos coordinaba, cosa que era muy difícil por nuestros diferentes horarios.

¡ACTUAR! Angie, Manuela, Verónica y Emilia. Ese es el orden en el que suben a escena, el orden en el que se enfrentan a la hora de la verdad: el juicio del público.

E: Me da un poco de miedo. Pero si uno puede separarse un poco, ver que no es un programa de humor de una hora diez llevado sólo por uno, cambia. Si lo mira de lejos, uno se divierte mucho.

M: Yo les dije a mis amigas “prepárense para pasarla mal”, porque cuando vas a ver el stand up de una amiga es horrible. Imaginate que te sentás al lado de uno que dice “a ver ésta qué hace”.

-¿Presiona ser una figura conocida de la TV?

M: Yo no uso mucho mi yo televisivo, concentro más todo en la imagen de “hijazgo”. Maxi De la Cruz me aconsejó tomarme mis tiempos, me dijo “mirá que para la gente es muy difícil en los primeros minutos sacarte de Telemental. Acompañá al público en todo ese proceso”.

V: A Angie y a mí capaz que nos ayuda no tener esa presión de ser conocidas de la tele. No arrancás con ese prejuicio por parte del público.

E: Yo creo que el gran prejuicio es que somos mujeres. Es una situación personal que la he vivido en televisión, en Carnaval; en el teatro no tanto, quizás en el teatro comercial. El terreno de la mujer en el humor está muy encorsetado, sobre todo en estos lares. Si vas a España o México encontrás otras cosas.

A: Sin ir más lejos, hace poco le pregunté a unos conocidos: “¿vos irías a ver un stand up de mujeres con tus amigos varones?”. Y me dijeron que no. Vamos a necesitar que las chicas nos ayuden.

E: En Uruguay está estudiado que son las mujeres las que llevan a los varones al teatro. Nosotras no pensábamos hacer desnudos, pero ya está incluido un par (risas generales). Pantalones, calzas, tacos… todo eso va a estar, que es obvio, porque es básico para hacer humor de mujer, siendo mujer.

Emilia está superando los ataques de pánico. Angie quizás, ahora sí, saldría corriendo. Manuela no deja de tener sueños con lo que hará arriba del escenario. Verónica parece la más calma de todas.

E: No es un espectáculo feminista, es más, yo quiero ser varón. La mujer puede no quedar muy bien parada incluso.

M: Que la gente venga y si deja un precedente para que haya más humor femenino, genial.

A: Está buenísimo el clima, son divinas todas, muy buena gente.

V: Va a estar bueno.

Fuente: http://www.tvshow.com.uy/blog/4612_Se-rien-de-todo-as/

 

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