Solos y sin cámaras – La tendencia Stand Up

Cada vez más figuras de la tevé incursionan en las tablas. ¿Incide la fama que da la pantalla chica?

Más de una vez habrá escuchado decir a muchos de los que trabajan en TV que hacerlo es como meterse en el living de la casa de las personas. Los televidentes los ven como un miembro más de la familia y hasta se dirigen a ellos con una confianza especial. Aprovechando esa popularidad derivada de la pantalla chica, es que muchos comunicadores han decidido en los últimos tiempos dar el salto a una sala teatral en la modalidad de stand up (monólogos de pie) o similar.

Algunos ya incursionaron en el género antes de ser conocidos en la televisión pero reconocen que estando en el medio más popular de todos, las repercusiones son otras. “Fue la primera vez que me pasó como actor, salir a escena y, antes de empezar a actuar, que la gente rompiera en aplauso cerrado, como si fuese un cantante”, cuenta Agösto, el creador de Alzira, la otrora encargada del espacio de bricolage en La culpa es nuestra. El actor hace unipersonales desde 2001, cuando presentó Abuelita dime tú, escrito con Sebastián Bednarik (director en cine de La Matinée y Cachila), en Uruguay y Argentina. Pero fue gracias a Alzira que llegó a lugares como el Bar Tabaré y el UnderMovie, donde representó 4.200 Vacas: El pasado oculto de Alzira. “La televisión definitivamente ayudó y lo utilizamos. De hecho, yo mismo adapté una obra que tenía escrita de cinco personajes para que Alzira fuera la protagonista”, cuenta y no tiene problemas en asumir que el 90% del público que fue a verlo “lo hizo porque les gusta Alzira”.

Leonardo Lorenzo, quien desde hace dos años realiza Triste como uruguayo contento junto con Alejandro Büsch (hoy en La Commedia), también admitir que mucha de la gente va a ver el espectáculo porque es una figura conocida. “A veces me quedo conversando con la gente que está cenando y me cuentan que fueron porque les gusta mi humor `políticamente incorrecto`”, además de que no hay función en que alguien no le diga “no pelees más a Sarita (Perrone)”.

La conversación con el público a raíz de la fama que da la pantalla chica es común a todos. “Me esperaban a la salida para sacarse fotos”, recuerda Agösto. “En alguna obra o espectáculo de Carnaval, se quedan a saludar después. Es gratificante”, confiesa Christian Font, que viene de estrenar Número equivocado en el Bar Tabaré, con Salvador Banchero como invitado. El conductor de Bien despiertos e integrante de Telemundo hizo su primer unipersonal, El Reverendo, en 2005, que escribió luego de haber vivido un tiempo en Buenos Aires, donde el formato ya estaba impuesto y tenía muchos seguidores. “Desde entonces hice teatro y Carnaval, pero no me tentaba volver al `stand up` hasta ahora”.

Un formato que algunos confiesan que practicaban sin saber que se llamaba stand up. “Tuve que estudiar para explicar en las entrevistas de qué se trataba el show”, bromea Lorenzo. Rafael Cotelo, que desde hace dos años es parte del elenco de De pie en el UnderMovie (con Gonzalo Cammarota, Ignacio Alcuri y Pablo Aguirrezábal), comparte que “hasta el momento de empezar con esta obra, no tenía ni idea de cómo se desarrollaba el género ni tampoco lo había ejercido, al menos conscientemente. Hoy sólo cambió la segunda parte de la ecuación”. Considera que es difícil determinar si la gente lo va a ver porque está en televisión pero, si fuera así, dice que le daría “mucha lástima”. Recordemos que cuando comenzó De pie, Cotelo sólo estaba en La redonda, Telemental llegó después. A pesar de sumar programas, no se considera una figura de la pantalla chica, “trabajo en ese medio”, aclara.

“Soy bien consciente de que soy `Manuelita la de la tele` y `la hija del Toto`”, señala Manuela Da Silveira al comentar lo que le devuelve la gente que asiste a Match de Improvisación (Espacio Teatro), una especie de competencia deportiva en la que dos equipos se miden para ver cuál improvisa mejor las situaciones solicitadas. La comunicadora es la presentadora del juego, previo al cual realiza un breve monólogo “para romper el hielo y ablandar al público”. Es la primera vez que se enfrenta al público en vivo, algo que define como “una experiencia fascinante y a veces cruel”.

Claro está que para dar semejante paso, muchos de estos comunicadores llegan bien armados. Da Silveira y Lorenzo, por ejemplo, realizaron el curso de stand up de Alejandro Angellini. “Ahí aprendí muchos piques y a cómo manejar tu propia imagen a la hora de hacer un chiste”, destaca Da Silveira, en tanto Lorenzo cuenta que se decidió a hacer el curso “para poder escribir mi propio material”. El conductor de Buen día, Uruguay está además formado en la Escuela Municipal de Arte Dramático. Otro que tiene formación teatral es Agösto, “empecé a los 16 y seguí ocho años seguidos”. Cotelo, por su parte, fue a alguna charla de Angellini y completó la preparación acercándose a materiales de distintos comediantes, además de consultar a los amigos que lo ayudan a crear su guión (Carlos Tanco y Pablo Aguirrezábal).

También los hay formados en acción. “Trabajé diez años como animador de eventos: fiestas de niños, adultos, eventos empresariales, alguna despedida de soltero… empecé a los 16 y hasta los 26 me pasé tres cuartas partes de la semana micrófono en mano. Si eso no te foguea…”, dispara Font, que hoy tiene 30 años.

Algo por el estilo es lo que ocurre con Maxi De la Cruz, que se crió viendo a su padre -Cacho De la Cruz- interpretar mil personajes y entre herencia y posibilidad de explotarla en los espacios que le fueron surgiendo (de El Club de las Tortugas Ninja a esta parte), fue adquiriendo lo necesario para animarse a enfrentar al público en solitario. Desde hace dos años va y viene de Montevideo a Buenos Aires con su unipersonal, al que terminó de pulir este año para presentarlo en la Sala Teatro MovieCenter. “Este tipo de espectáculos te permite improvisar y poder dialogar con el público si se da la oportunidad. No está armado como para contar todo el tiempo con la participación de la gente pero, si se da, hay que estar preparado”, explica quien hoy es parte de Telemental. Cree que el público uruguayo no va de cholulo, “va a ver qué es lo que hacés”.

la gente. Todos reconocen que el público uruguayo se anima a participar, pero tiene que surgir espontáneamente, sin presión del que está arriba del escenario. “Eso es algo que me sigue sorprendiendo: nosotros no nos metemos con el público, es el público el que se mete con nosotros. Y cuando la gente abre la puerta, te dejan ir mucho más lejos”, reconoce Lorenzo, que se arriesgó hasta a robarle un ñoqui a una espectadora. “Ella encantada y hasta tuvimos que parar porque todos aplaudían y no podíamos seguir”. Por ese lado va Agösto cuando afirma que “si generás buena onda y no lo asustás, el público se anima a participar. En el espectáculo que hicimos en el UnderMovie con Alzira, incluso terminaba con una o dos personas de la audiencia arriba del escenario haciendo bricolage”. Dice haber aprendido que “la gente, en este tipo de show, disfruta más si se la integra”. Maxi apunta que al público uruguayo “le cuesta un poco (participar), tiene miedo al ridículo”, mientras que Da Silveira cuenta que las mujeres son “las más compinches y las que más te conversan, pero es más con gestos y señales de aprobación”. Font opta por no basar su espectáculo en la participación de la gente. “Prefiero jugar con la energía del público en cada momento. No me interesa forzarlo. Es más interesante lo que genera la tensión de ser `posiblemente convocado` a que efectivamente ocurra”. Cotelo explica que De pie no está pensado como espectáculo interactivo, “pero el género te obliga a estar atento y a responder si un espectador propone algo”.

En cualquiera de los casos, todos destacan que el uruguayo es un público muy bueno. “Siento que es lo máximo, nunca exagera la alegría ni hace nada por compromiso. Si se ríen, lo lograste. Si están serios, sé que es real, me tengo que aguantar y mejorar para la próxima”, manifiesta Da Silveira y agrega que “cuando lo hacés reír, es lo más grande que hay”. A Lorenzo, por ejemplo, le resulta maravilloso ver “los ojos de la gente cambiar de expresión porque entendió cómo terminaba el chiste. En el show siempre digo que `la risa es un síntoma de inteligencia, así que no se priven de ser brillantes`”.

LA TV, UNA ALIADA. Agösto reconoce haber trasladado al escenario muchas cosas que le conocimos a Alzira en La culpa es nuestra, “códigos que eran de cuando estaba al aire y también muchos nuevos”. Da Silveira, por su parte, dice que de Telemental sólo usa el baile inicial, pero que la TV le ha servido mucho para promocionar su primera incursión teatral. “La posibilidad de pasar chivos en los programas en los que estás ayuda mucho. Ahí uno se da cuenta de que la gente mira mucha TV. La inclusión de información de Match de Improvisación en la programación de Canal 12 nos dio una mano tremenda y mucho viento en la camiseta para el arranque”, agrega quien se anima a imitar a su padre, el periodista deportivo Jorge Da Silveira, “cuando la hinchada está muy alborotada”.

Font, en cambio, no recurre a nada de lo que le conocemos en la pantalla chica. “Cero. Ni tele, ni fútbol, ni política. Para eso me siento en la mesa y me pongo a charlar con la gente en plan Polémica en el bar”, afirma y acota que procura “no mezclar los tantos”. Algo similar le ocurre a Cotelo, que considera que “la gente está bastante acostumbrada a disociar mi trabajo: en radio, en tele, en el teatro y en la murga (Agarrate Catalina). Confieso casi en secreto que no es mi halago favorito el `te conozco de la tele`”.

Lorenzo, en tanto, señala que la TV ayuda para que la gente se entere de que está haciendo el espectáculo, “pero también condiciona porque mi `persona escénica` no puede ser muy diferente de lo que ellos ya conocen. A veces hay gente que va con actitud de `a ver qué hace este nabo`… pero generalmente los comentarios son: `no tenía ni idea de que hacías esto, me gustás mucho más que en la tele”. De la pantalla chica recurre a guiños tales como hablar de los horóscopos o cuestionar si los consejos de jardinería que se dan en el magazine sirven realmente para algo. Apunta además que la retroalimentación se da también a la inversa ya que Buen día, Uruguay se ha volcado más al show y al entretenimiento, entonces “utilizo la experiencia del stand up para encarar los temas con una óptica más irónica”.

ENTUSIASMO. Otro común denominador entre todos estos comunicadores es el entusiasmo y la alegría que demuestran al hablar de sus espectáculos cara a cara con el público.

Agösto agradece que la pantalla chica lo haya inspirado para escribir El pasado oculto de Alzira, “y creo que se me van a ocurrir muchos más”, expresa. Font disfruta experimentando con el suyo y Maxi ya tuvo la satisfacción de que su Maxi Solo fue emitido por Canal 12. En tanto, Da Silveira adelanta que “si todo me sale bien, pronto arrancaría en un espectáculo de stand up. Ojalá que se dé porque es uno de mis sueños. Estoy trabajando para eso”. Lorenzo se enorgullece al recordar que el show que estaba pensado para un par de presentaciones, explotó y no para de presentarse en boliches, eventos, lanzamientos y fiestas privadas. “Es más, hace dos años que Triste como uruguayo contento me paga las vacaciones. Cuando actuaba en teatro, el que pagaba las vacaciones era yo… pero las de los funcionarios de la Intendencia, Agadu y de los teatros”. Y Cotelo, que no puede con su genio, confiesa que “nunca me habían hecho pensar tanto acerca de mi rol en la tele, no creo que sea tan relevante. Creo que debería aprovechar a tomar un poco más de conciencia de la función social del medio. A partir de mañana me volveré un periodista serio y comprometido con la causa latinoamericanista, digo, pa` empezar en una tranqui”.

Dónde ir a verlos

Manu Da Silveira: Presentadora de Match de improvisación, en Espacio Teatro (Mercedes 865, 9000316), jueves, 21 horas.

Leo Lorenzo: Junto a Alejandro Büsch realiza Triste como uruguayo contento, en La Commedia (Viejo Pancho 2414, 7068655), viernes, 21:30.

Rafa Cotelo: Integra el elenco de De pie II con Gonzalo Cammarota, Ignacio Alcuri y Pablo Aguirrezábal. Va en el UnderMovie, viernes y sábados, 21 horas y 23:30.

Christian Font: Presenta Número equivocado, en el Bar Tabaré (Zorrilla de San Martín 152, 7123242), los viernes de octubre, 21 horas. Participación especial de Salvador Banchero.

Maxi De la Cruz: Sigue con Maxi Solo, con presentaciones en Uruguay y Argentina.

Agösto: Recordado como Alzira, prepara un espectáculo de humor con Roxana Blanco para noviembre, en Bar Tabaré.

 

 

Periodista: Analía Filosi

Fuente: EL PAIS http://www.elpais.com.uy/Suple/SabadoShow/09/10/03/sshow_444971.asp

 

 

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