sábado 6 de febrero de 2010
Standaperos! Programa argentino sobre Stand Up Comedy
viernes 5 de febrero de 2010
La hora de las chicas
El año pasado, en una misma semana, tres propuestas diferentes de stand up femenino llegaron a Moviecenter, “pero como yo era el más barato, Sole (se refiere a Soledad Ortiz, Gerente de Sala Teatro) me eligió a mí”, comenta Rafa Cotelo, quien terminó siendo el director de Mucha cháchara, el nuevo espectáculo de stand up que se estrena el 22 de enero en la sala Undermovie.
Efectivamente, esta vez las que afilaron las puntas y escribieron sus monólogos son chicas. Créase o no, existe una reticencia al humor en las mujeres, hay quienes cuentan que lo han visto fracasar una y otra vez, y a la hora de programar una sala de teatro, pude llegar a implicar un riesgo. Sin embargo Rafa Cotelo, con la experiencia acumulada durante los dos años del stand up De pie, y su trabajo escénico en general, se cargó el proyecto a los hombros y a partir de conversaciones con Manuela Da Silveira fueron convocando al resto del elenco.
El resultado es un espectáculo compuesto por cuatro unipersonales que apuntan al histrionismo, la ingenuidad, la inteligencia, la tontería, y la venganza. El elenco comprende dos rostros conocidos popularmente por su trabajo en la televisión, tal es el caso de Manuela Da Silveira y Emilia Díaz, y dos rostros que vienen de la actuación independiente, pero con trayectoria en dramaturgia y en el manejo de un humor inteligente, crítico y a veces ácido, como es el caso de Angie Oña y Verónica Perrotta. Es un espectáculo de humor que cubre todos los flancos.
Aunque parezca extraño, el género nació vinculado a lo femenino. Los buscadores de oro norteamericanos, aburridos y cansados, solían acudir al saloon por la noche, se subían a un pequeño escenario y contaban historias graciosas o chistes. Aparentemente, la mayor parte de las veces se disfrazaban de mujer para montar sus número.
En Buenos Aires los espectáculos de esta naturaleza explotaron en popularidad tiempo atrás y hace un par de años llegaron a Montevideo. Ahora es el turno de nuestras chicas.
La nota continúa en la edición impresa de enero
Mucha Cháchara. FOTO: FOTOTECASUR
TXT. Jeannette Sauksteliskis
Fuente: http://www.revistabla.com/2010/01/la-hora-de-las-chicas-2/
viernes 29 de enero de 2010
Díaz de balance - Entrevista a Emilia Díaz

Sábado por la mañana, caluroso como la mayoría de lo días de enero. En un edificio en el barrio Palermo que muestra siete pisos desde la vereda, Emilia Díaz vive en el octavo con su marido; es un bonito penthouse con vista al Río de la Plata y a buena parte del Montevideo sur. "¿Café o mate?", pregunta con la lentitud típica de quien se acostó tarde, "los dos y en ese orden" es la respuesta y la mejor opción para ambos.
Emilia fuma y sabe que tiene que dejar de hacerlo, pero cada vez que alguien se lo recuerda le "dan ganas de prender cinco habanos". De mañana en "Buenas y santas" fumaba para despertarse: "soy nocturna, me encanta acostarme a las 4 y media, como anoche", lo que lleva inevitablemente a la pregunta, ¿cómo eligió trabajar en un magazine matutino?
Emilia tiene algunas particularidades que la separan del resto de la generación de los 30 y pico, por ejemplo nunca vio a Cacho Bochinche, vio muy poca televisión en su vida y por primera vez vio a una murga en vivo en 1997. Poco tiempo después trabajó en la tele y se subió a cantar con los "Curtidores de hongos". Nació y vivió hasta la adolescencia en Punta del Este, pero le costó asumirlo frente a los montevideanos "antes decía que era de Maldonado", hasta que un día su amiga Paola Bianco le exigió que se asumiera y "le hice caso".
Agradecida, mística, con un recuerdo a flor de piel hacia su padre fallecido hace tres años, esta actriz de vocación, psicóloga social de formación y comunicadora de oficio, trabaja en actividades artísticas desde los 18 cuando debutó en teatro de la mano de Jorge Denevi. Luego llegó a la televisión con Plop, El Teléfono -con Ruben Rada-, después la murga, la participación en las transmisiones de Tenfield, el pase al 10 con Dale con todo y por último Consentidas en radio y televisión, Buenas y Santas y ahora Stand up comedy junto a Angie Oña, Manuela Da Silveira y Verónica Perrotta en el espectáculo "Mucha cháchara" en teatro Undermovie.
El grabador se pone en rec y Emilia Díaz tiene mucho para decir.
¿Cómo aceptaste hacer "Buenas y santas" que implicaba madrugar y tener la cara bien despierta?
Agarré la mañana porque vino el proyecto y me encantó la idea inicial, que pudimos pilotear durante un mes y medio. Después tuvimos que ir adecuándonos a lo que rinde más. Me costó mucho más acostarme a las 10 de la noche que levantarme a las 5 y media. A la mitad del año me dije "uh, faltan tres meses, cómo llego", ¡y eso que yo me tomé un mes de licencia para mi Luna de miel!
¿Por qué no siguió el programa de televisión?
El programa baja porque había dos de las tres conductoras que no estábamos dispuestas a seguir, María Gomensoro por un tema de maternidad y yo por meterme más en proyectos que tengo en cajones hace tiempo, y la condición sine qua non era que tenía que estar todo el grupo. Lo que no podía bajar era la radio, la radio es el sostén. Nosotras somos empleadas de Carve, no de canal 10, "Consentidas" es un programa de la radio. Fue una decisión re dura, me tomó un tiempo... Intento, busco la forma y el camino para tomar una decisión y cuando no siento que esté mi alma puesta en ese lugar me pregunto ¿dónde está mi corazón? Cuando salí en murga me pasaron cosas extrañísimas, yo sentía que bajaba una Mae y me hacía vibrar como si estuviera en una montaña rusa, me sentía energizada. Después que me pasó eso le agarré el gusto y busco las cosas que me hacen vibrar.
¿Es difícil encontrar esa vibración en la televisión?
Yo no sé de dónde sacaba energía pero salía con todas las pilas. Estoy contenta con lo que hice el año pasado porque batí mis récords de levantadas, de estudiar libretos, de sentarme con la noticia a las 6.
Antes de esto, ¿estabas informada?
Sí desde siempre; yo escuchaba mucho radio de chiquita por influencia de mi viejo. Tenía 12 años y mi viejo venía al cuarto con un artículo del diario para que leyera y después hablábamos.
¿Por dónde iban tus sueños a esa edad?
Yo quería ser Aníbal de "Los Magníficos". En casa se miraba televisión solo una vez por semana, no soy de la generación de "Cacho Bochinche", soy de la generación de "Horacio y Gabriela" a pesar de que tengo 34 años. Hoy eso de no ver televisión es impensable, el mensaje es: "si no tenés cable tus hijos van a ser infelices". Mi infancia fue con cumpleaños con proyectores de cine viendo "Bambi", "Blancanieves", "Fantasía", que la vi miles de veces. Tendría una videoteca con "La guerra de las galaxias", "El señor de los anillos", "Avatar" -me encantó, salí llorando-, "Los Simpson". Si viviera en Valizas a mis hijos les pondría todos los días estos DVDs y también les metería los "Monty Python".
Tus referencias culturales son demasiado masculinas, ¿sos conciente?
Fui muy machona de niña, jugaba al fútbol, me agarraba a las piñas y no era de agarrar de los pelos porque yo hacía Karate, soy cinturón marrón, y practicaba con los compañeritos del barrio. Me gustaba provocar para probar cosas que aprendía. Eso fue de más grandecita, como a los 10, antes no hablaba y me llevaron al psicólogo. Hasta los tres años hablaba con monosílabos.
¿Cómo pasaste de un estado al otro?
El psicólogo la llevó bien, fue jugando. Era una gurisa muy obediente y me sentía que quería hacer todo lo correcto, no provocar, siempre sobresaliente en conducta, fui abanderada. Pasé con sote, me encantaba "chuparle las medias" a la maestra. Nunca me voy a olvidar que una vez salió la maestra y pintó guerra de papelitos y todo el mundo "ehhhh, guerra" y yo quietita con mis manos en el pupitre, peinadita, viendo pasar todo. Cuando vuelve la maestra y ve a todo el mundo alborotado y a mí durita ahí, dice: "¡basta!, siéntense en sus lugares y todos miren a Emilia"... no me hablaron por tres semanas, me odiaron mal. Tengo que pedirle perdón a esa gente y también hay que agradecerle a la vida porque después te da reveses, porque mis mejores amigas (amigas hasta la actualidad) eran del otro bando, las que hacían bardo, las que repreguntaban todo.
Mi monólogo gira un poco en torno a eso de mi infancia. Ahora a la distancia, después de pasados unos días del estreno me doy cuenta que es como que me presento un poco, en el sentido de que cuento muchas cosas de mí que son verdad.
¿No se trata de eso el Stand up, de hacer reír hablando en primera persona?
Sí, a veces pienso que estoy quedando muy expuesta pero es un género de exposición, sola arriba del escenario...
¿Nunca habías estado sola arriba del escenario?
Sí, en los "Monólogos de la vagina" pero elegí un texto dramático.
¿Que diferencia esencial sentís entre el teatro y el Stand up?
La diferencia es que no tenés la cuarta pared, eso de usted paga una entrada para ver una ficción que ocurre en otro tiempo y lugar y lo vamos a transportar. Stand up es "aquí y ahora" y es para hacer reír, en el teatro no necesariamente, en el Stand up, siento que además tiene que ser descacharrante, si es reidero a mí como público no me enamora. La mayor complicación es que acá estás obligado a hacer reír, nunca hice nada que me costara tanto. Además jamás había escrito antes.
Demasiados aprendizajes en tan pocos meses...
Sí. El otro día me colgué de noche a corregir cosas porque ya me doy cuenta qué funciona y qué no. Tengo mala memoria para todo pero buena para acordarme de lo que causó risas. Me gusta sentir al público, medirlo. Me gusta verlo en mis compañeras, estamos atrás del telón todas metiéndole energía a la que está adelante "no te apures", "esperá"...
¿Dicen que el Stand up es un hecho energético, cómo lo sentís vos?
Es así, Rafael Cotelo -nuestro coordinador- dice que hay que surfear la ola, tenés que ir arriba y sentir como viene la cosa. Por eso aunque una haga el mismo material, el show es siempre distinto. Capos los tipos que editan arriba del escenario, con la capacidad de sacar y poner según la necesidad del público.
¿Es un suicidio estar arriba del escenario y que no se rían?
Tal cual, una compañera me decía, "siento como que adentro mío hay como un gran abismo y que me voy a caer para adentro", es como el ´Plop' de Condorito. En esto también hay algo de sexo, es como un acto amatorio. Un día en un ensayo dije "me parece que va por el lado de sentir que nos estamos levantando al hombre de nuestras vidas" y ahora que estoy subiendo al escenario me doy cuenta que una tiene que subir a hacerles el amor y tipo vikingo, con energía pero no agresiva, y jamás con miedo.
¿Ya estás sintiendo las olas?
No aún, mi monólogo no provoca olas, siento en los de mis compañeras, en el mío siento una playa mansa, a veces me quedo con ganas de subirme a alguna ola.
¿Cómo trabajaron con Cotelo?
Escribimos por separado, después pasábamos material en trabajo de taller y ahí cada una aportaba, hay chistecitos de todos. Tuvimos además un coaching con Alejandro Angelini (NdelR: docente argentino de Stand up) y el nos insistía en el trabajo de la rutina, que es como una unidad temática.
¿Cómo te fue en el proceso de creación? ¿Te boicoteaste, te censuraste?
Necesito raptos de inspiración, no tengo oficio de escritor, sí lo tienen Angie y Verónica, ellas arrancan sabiendo que van a llegar a algo y no lo fuerzan, yo ya estoy desesperada "¡hice dos líneas y no hay un chiste!". Estuve mirando lo que escribí cuando empecé, porque en la vorágine de la creación, apurados por la fecha del estreno, se me perdió un poco el proceso. Sufrí un poco el camino, en un momento se me complicó porque internaron a un familiar, tenía 10 horas de trabajo, más los ensayos y vi que no llegaba al estreno y pensé en abandonar pero justo ahí se corrió la fecha por las elecciones. Se me complicaba hacer humor en una instancia de estrés emocional.
Hace un rato hablaste de ser agradecida con la vida, ¿a qué le agradecés?
Me siento recontra agradecida porque hay toda una movida de género poniéndose los pantalones, calzando prendas que han sido históricamente de los hombres y Uruguay se está transformando de a poco, desde los ministerios hasta lo cultural. Entonces sucedió lo de conducir con Carolina García y María Gomensoro en la radio haciendo "Consentidas", después en la televisión en el programa de entrevistas de los sábados ("Consentidas TV"), el programa diario de las mañanas en el 10, después hice "Monólogos de la vagina" y ahora el Stand up femenino. Me gusta estar participando de este parto, porque hay resistencias, porque hay trabajo de parto, porque a veces viene de nalga, a veces te quieren hacer cesárea y una quiere hacer trabajo de parto y porque no hay Doulas, que son como las maestras que amamantaban a los críos, todavía no hay muchas maestras, están siendo maestros los varones generosos, como Rafa Cotelo.
Mujeres y humor no es muy común... ¿hay un mito sobre la falta de sentido del humor de las mujeres o es cierto?
Y tampoco es común que anden manejando taxis, en realidad es una cuestión de costumbre. Hay mujeres urólogas... ¡hay que tener sentido del humor para ese trabajo!
Yo prefiero que me hagan un chiste...
¡La venganza de la mujer oprimida es ser uróloga!
En esta instancia de búsqueda de igualdades, ¿no se cae en un feminismo a ultranza?, ¿lo que están haciendo es un humor para mujeres o desde mujeres?
Es "desde" y en todos los proyectos que te acabo de mencionar es "desde", no es "para". Quizás esto de mi infancia tan rodeada de hombres, me permite una mirada con sensibilidad masculina. El estado de la comedia ha sido gobernado por hombres, por lo tanto nosotras aprendemos a reír con varones, al mismo tiempo el humor es universal, las mujeres que se han subido a ese humor han sido boicoteadas, les ha costado mucho más. Hay que generar ámbitos, que son como grandes gimnasios para las comediantes y también para el público.
¿Hay similitudes entre Stand up y carnaval o están muy alejados?
No, para nada. Estoy acá y ahora y es para hacer reír, es la misma consigna en ambos casos. Cuando yo te digo que vibraba, es porque estaba en el coro y en "Mucha cháchara" siento que las cuatro logramos un re lindo acorde.
¿La mujer que está arriba del escenario haciendo Stand up se parece a vos o es una persona escénica?, ¿veo tu show y me voy diciendo "ya conozco a Emilia Díaz"?
(Silencio, piensa unos cuantos segundos) No, no sé, es un poco... vas a decir "esta chica está mal".
¿Cuándo empezaste con el teatro?
A los 13 y me decidí a los 16, mi viejo siempre me incentivó, era un tipo muy sabio y todas las funciones se las dedico, estrené con 17 años "Las bicicletas son para el verano" con Jorge Denevi en la dirección. El me apadrinó, me enseñó, hice un intensivo con el flaco. A los 18 ya estaba trabajando en "Plop".
Después llega lo de Rada en "El Teléfono", ¿ahí que edad tenías?
Veintitrés, pero parecía de 42 por el maquillaje y el pelo, porque me lo laciaban. Llegué a pensar que los gerentes de programación de esa época tenían una fantasía sexual con las de pelo lacio y cerquillo, porque todas tenían el mismo corte.
Luego de eso desapareciste de los medios por mucho tiempo, ¿qué pasó?
Me quedé sin laburo, año 2001, fueron dos años bisagra, estaba estudiando psicología social -me recibo en 2002-, creo que eso fue muy importante para mi formación después como comunicadora, me dio un background. Andaba en pareja con un ser que era muy terrenal, vivíamos en forma muy precaria por decisión y me repetía mucho "no te la creas", pero también me decía "no sos", y cuando terminó la relación me deprimí muchísimo.
¿Te volviste a Maldonado, a buscar a tus viejos?
Nunca volví a Maldonado a vivir, iba una semana, venían mis padres un tiempo. Vivía de los ahorros de "El Teléfono", me gusta ahorrar para los momentos difíciles. Cuando se me acabó el dinero ahí me salió lo del carnaval y me pagaron bien por haber sido una figura de la tele. El carnaval fue un iniciador divino de una nueva etapa en mi vida.
¿Cuál era tu relación con el carnaval? ¿tenías el prejuicio de los actores?
La primera murga que vi fue en el año 97 y enseguida sentí amor. Fui a un ensayo de "Araca la Cana" al Club Onda y morí con ellos. No puedo entender a los actores que no comprenden el carnaval. Lo que hice fue un trabajo de investigación, a ver cómo era ese terreno, ¿qué hay que tomar? ¿whisky? tomamos. ¿Qué hay que hacer?, ¿barra? hacemos. ¿Qué es una cuarteta?, y ¿cómo respirás? y ¿por qué levantas la piernita?, ah, es cruzado. Soy una alumna y respeto. Lo que pasa es que hay actores que vienen y dicen "prendemos inciensos, meditamos", nooo, no podés. El carnavalero tiene una sabiduría ancestral y yo siento que me invitaron. Hacía todo lo que los maestros me decían que tenía que hacer y si no funcionaba, entonces recién ahí metía lo que a mí me parecía. "Los pingos se ven en la cancha" dicen y en carnaval vos tenés cancha siempre porque en los ensayos estás con gente y eso es un sentimiento parecido al abismo del que hablábamos antes.
Hace un año que estás casada, después de 2001 parece que iniciaste un camino que se completa en el final de la década con trabajo y pareja. ¿Qué tal esa convivencia?
Es una sala climatizada que a veces la transformo en techo descapotable. Sobretodo una debe buscar un compañero de ruta que agarre el timón cuando una lo suelta, que ponga límites, que te propulse, que confíe en vos, eso es fundamental.
Después de los 30 las mujeres tienen una urgencia biológica por tener hijos, ¿estás en esas urgencias?
Creo que es una decisión muy femenina, más allá de que una esté en pareja, ahí el timón lo tiene una y hacés el click. Ese va a ser un mojón lindo en mi vida, es un momento muy animal, muy hembra, "apagame los transistores del cerebro" y te nace una cosa interior imparable.
¿Por qué ahora y no en 2001 cuando tenías todo?
Porque me conozco más y porque puedo contener una vida, voy a ir aprendiendo, pero a los 23, ese ser hubiera tenido 7 años de infelicidad, ahora conozco más mis potencias, no me persigo tanto por mis debilidades, las abrazo y les hago cariños. Antes era más loca.
¿Cómo viene 2010?
Sigue lo de la radio, en televisión a partir de marzo con el programa de los sábados, tengo unos proyectos teatrales, hay una obra de Almodóvar que anda en la vuelta, es todo lo que puedo decir. Me encantaría hacer cine, conocer ese lenguaje, conozco el de la televisión que es un gran supermercado, quiero ir al hotel boutique que es el del cine. En este año voy a dormir tres meses -enero se cuenta-, voy a estudiar, mi meta es enrolarme en Antropología, ahora quiero estudiar Alquimia. Estoy medio mística.
¿Siempre fuiste así, mística?
No, se despertó después de la crisis, que hice un viaje físico, me tomé un avión llegué a Chipre, en el Mediterráneo y me quedé sola ahí, escuchando una lengua que no comprendía. Me gusta viajar sola y por suerte en mi pareja encontré un muy buen compañero de viaje, de las rutas paralelas, curioso, que busca en esos lugares distintos. Yo trabajo para viajar, ahorro para eso. En la Luna de miel, conocí Portugal, me encantó Lisboa, tiene la misma luz que Montevideo, el mismo olor a Montevideo, la misma bohemia. Ahora quiero ir a Jordania e Israel.
¿Cuál es tu balance sobre el año intenso en la televisión, ese de ir a las 6 de la mañana y salir al mediodía...
Tres horas en vivo es sobreexposición y la potencia contratada excedió los límites de mi energía, deposité todo lo que tenía. Pero agradecida, agarré como un entrenamiento, además tenía una pareja de compañeras con las que contar, siempre trabajamos en equipo.
Entonces lo del Stand up es casi un salto al vacío...
Es un salto al vacío. Creo que es un balance en sí mismo, este es "él mojón"; yo tengo rasgos de obsesiva, esta es mi obsesión y siempre se me hace un poco cuesta arriba, pero disfruto.
Montevideo Portal / Ernesto Muniz
Fuente: http://www.montevideo.com.uy/notpantallazo_102247_1.html
lunes 18 de enero de 2010
Se ríen de todo/as

Con Mucha Cháchara, Verónica Perrotta, Angie Oña, Manuela Da Silveira y Emilia Díaz se tiran a la pileta del stand up.
Emilia está por entrar en pánico. Hace un buen rato que está sentada en la sala del UnderMovie, cronómetro en mano y sólo ha podido soltar alguna risa en el monólogo de Rafa Cotelo. A su lado, Angie parece disfrutar más y piensa “cómo me gustaría estar en el escenario”. Las dos fueron con Verónica a ver De pie II. No lo hicieron en plan salida distendida, no. Están preparándose para Mucha Cháchara, el stand up que harán en el UnderMovie desde el 15 de enero. Esa noche no las acompañó Manuela que, como apasionada del género, ya había visto la obra con anterioridad.
Esta escena ocurrió hace unos pocos meses, cuando las cuatro venían de ser convocadas por el Rafa Cotelo para subir de a una al escenario a monologar. “Son todas conocidas, ¿por qué te llaman a vos?”, le preguntó a Verónica su hermana. Está bien, Verónica no es una cara que la pantalla chica hizo famosa, pero en el teatro se ha destacado y mucho. Entre otras cosas, porque nunca ha dejado de formarse. Precisamente, en uno de esos talleres de entrenamiento actoral que suele realizar y de los que termina siendo “líder” de grupo, hizo que Emilia la viera como la integrante que faltaba para el espectáculo que estaba montando Cotelo. Éste ya había hablado con Manuela, su compañera de Telemental; con Emilia, a quien conocía del Carnaval, y con Angie, cuyo contacto se dio por ser la esposa de Freddy González -locutor de Telemental-, pero a la que obviamente llamó por su experiencia en las tablas.
Angie: La única que tiene que hacer las cosas bien es ella- dice señalando a Manuela, la única del cuarteto que ha hecho un curso de stand up-. Vale aclarar que, por más que sea un espectáculo de stand up, no somos puristas en el género. La idea es hacer reír pasándola bien.
Emilia: El género es “si no hacés reír, no funciona”.
A: Si hacemos reír a medias, nos quedamos conformes.
E: Lo más difícil es seguir adelante sabiendo que no hiciste reír, no es “no hacer reír”. Lo complicado es remontar el partido, entrar al segundo tiempo perdiendo 2 a 0.
A: Rafa nos cuenta que hay días difíciles. Si después del segundo o tercer chiste se ríen muy poco, es un lugar feo, tener que seguir adelante y levantar todo el monólogo.
Manuela: Esto es lo que más me gusta, es mi sueño a nivel actoral, lo que más aspiro hacer. Si me sale hacer reír en un espectáculo de stand up, estoy del otro lado.
ESCRIBIR. Lo primero que les pidió Cotelo es que escribieran sus monólogos. “Escribíamos, nos intercambiábamos lo que escribíamos y opinábamos sobre lo escrito por las otras. Después se leía. Los primeros días me la pasaba escribiendo, no paraba”, cuenta Verónica. “Yo había escrito en dramaturgia, que es distinto. Nunca había escrito un stand up y no sé si lo hice”, acota Angie. “Yo soy, de las cuatro, la que menos experiencia tiene en escribir. Escribo mi diario íntimo desde los 9 años, no sabés lo que es en cada mudanza llevar los diarios. Para Consentidas produje alguna cosa escrita, pero nunca algo así. Hacía tiempo que quería escribir”, confiesa Emilia.
Cotelo les dio absoluta libertad. “Una de las cosas que me atrajo fue la diversidad. Si es todo el mismo humor en una hora, cuesta más”, destaca Verónica del proceso de creación en el papel. “Nadie tuvo que decir ‘no te metas con esto, que estoy yo’. Fue como intuitivo. Me parece que quedó redondito, en el sentido de que son estilos distintos, se habla de cosas distintas. Y eso no fue pensado”, agrega Emilia.
-¿Y cuál es el estilo de cada una?
Verónica: Creo que en mi caso es como más ácido, pero también tiene que ver conmigo, de burlarme de mis cosas. No puedo decir que es oscuro, porque no lo es. Yo hablo de una amiga que se separó, de la histeria de los hombres, de cómo conseguir un novio. Me río de la actuación, de mi ser actriz.
E: Lo mío es más campechano, “con las gurisas de Maldonado hablamo’ así”. Mi personaje es medio guarango, medio exageradote. Creo que soy medio grosera también, estoy cómoda en el doble sentido y en el doble jueguito de barrio. Me gustaría meter más malas palabras, pero no queda muy bien. Hablo de la sobreexposición televisiva y de mis muchos años haciendo terapia. Eso es reautobiográfico. Podía faltarme plata para la nafta, pero para la terapia no.
M: Mi estilo es como medio ingenuo, fresco. La imagen de la que parto con humor para reírme es el Toto (Da Silveira), que fue el motivo por el que estoy acá. Después soy muy yo; cuando no soy yo, le erro, quedo a mitad de camino. No hay mucho hilo conductor en mi monólogo, como te digo una cosa, te digo otra. Cosas que van desde cruzar a tu perro hasta la ecología.
A: Mi humor también es medio ingenuo, pero al mismo tiempo con crítica, critico mucho a las mujeres. Tiene algo de absurdo. Hablo un poco de la maternidad, un poco de los adornos navideños, de la gordura, de la estética...
-¿Son autobiográficos?
A: En un porcentaje sí y en otro es ficción. Está todo mezclado. Parte de una misma, empezamos a escribir desde nosotras. Son observaciones que pueden ser hiperbólicas o literales. Es un disparador terrenal que se va a cualquier lugar, a partir del cual componemos una especie de personaje. Los personajes transitan por diferentes situaciones y se meten en estados y “maneras de”.
V: En realidad es sobre tu personaje actor y sobre cosas que te pasaron o momentos de otros. Vos construís y llegás a lugares que no son reales.
ENSAYAR. Con los textos definidos, vino luego la tarea de llevarlos al escenario. Tuvieron una charla con Alejandro Angelini, profesor de stand up, y también Manuela fue de gran ayuda a la hora de dar los primeros consejos. “Que mi experiencia en la tele es lo primero que tengo que mencionar, lo aprendí con Manuela en la clase número uno”, recuerda Emilia. “Es sacar el elefante al living”, explica la notera de Telemental.
Las cuatro habían tenido alguna experiencia en solitario en el escenario. Verónica, la más ducha en el tema, hizo el unipersonal ¿Qué pasó con B.N.? y la obra Monos logos. Emilia interpretó uno de los Monólogos de la vagina, “pero dramático”, aclara. Angie actuó sola, pero no en cartel, sino en muestras de escuelas de teatro. “De repente, en alguna obra me tocaba estar sola. Igual ahora tampoco estoy sola, sería muy distinto si vinieran a verme en un monólogo únicamente a mí, sería otro lugar de mucha más presión. Sé que después de los quince minutos va a pasar otra” (risas). Y Manuela fue la conductora de Match de improvisación. “La gente me quedaba mirando, no me quería ver a mí, quería que me fuera. Era una especie de payaso tonto. Al principio me costaba mucho hacerlo, después empecé a moderar la frustración o la euforia. Pero era distinto, en Mucha Cháchara todo lo que digo, lo digo porque quiero, y me la tengo que bancar”, remarca.
Con todo eso sobre sus espaldas, llegarían entonces las extensas jornadas de trabajo con el Rafa Cotelo.
M: La verdad que fue increíble. Se sentaba con el pie hinchado, porque tenía un esguince, y nos hacía pasar. Es súper organizado.
E: Yo no lo tenía como director; lo tenía como capo cómico, como cupletero... Tiene un oficio de puta madre y una intuición interesante.
A: Ni él se tenía como director.
E: Te marca cosas que se te van a tornar difíciles en escena, pero no te las muestra difíciles.
M: Lo escuchás haciendo chistes y decís “¡lo quiero decir igual!”. Hubo momentos en que tendríamos que haberle dado una medalla, como la época de hacer las fotos de promoción o definir el vestuario. Nos coordinaba, cosa que era muy difícil por nuestros diferentes horarios.
¡ACTUAR! Angie, Manuela, Verónica y Emilia. Ese es el orden en el que suben a escena, el orden en el que se enfrentan a la hora de la verdad: el juicio del público.
E: Me da un poco de miedo. Pero si uno puede separarse un poco, ver que no es un programa de humor de una hora diez llevado sólo por uno, cambia. Si lo mira de lejos, uno se divierte mucho.
M: Yo les dije a mis amigas “prepárense para pasarla mal”, porque cuando vas a ver el stand up de una amiga es horrible. Imaginate que te sentás al lado de uno que dice “a ver ésta qué hace”.
-¿Presiona ser una figura conocida de la TV?
M: Yo no uso mucho mi yo televisivo, concentro más todo en la imagen de “hijazgo”. Maxi De la Cruz me aconsejó tomarme mis tiempos, me dijo “mirá que para la gente es muy difícil en los primeros minutos sacarte de Telemental. Acompañá al público en todo ese proceso”.
V: A Angie y a mí capaz que nos ayuda no tener esa presión de ser conocidas de la tele. No arrancás con ese prejuicio por parte del público.
E: Yo creo que el gran prejuicio es que somos mujeres. Es una situación personal que la he vivido en televisión, en Carnaval; en el teatro no tanto, quizás en el teatro comercial. El terreno de la mujer en el humor está muy encorsetado, sobre todo en estos lares. Si vas a España o México encontrás otras cosas.
A: Sin ir más lejos, hace poco le pregunté a unos conocidos: “¿vos irías a ver un stand up de mujeres con tus amigos varones?”. Y me dijeron que no. Vamos a necesitar que las chicas nos ayuden.
E: En Uruguay está estudiado que son las mujeres las que llevan a los varones al teatro. Nosotras no pensábamos hacer desnudos, pero ya está incluido un par (risas generales). Pantalones, calzas, tacos... todo eso va a estar, que es obvio, porque es básico para hacer humor de mujer, siendo mujer.
Emilia está superando los ataques de pánico. Angie quizás, ahora sí, saldría corriendo. Manuela no deja de tener sueños con lo que hará arriba del escenario. Verónica parece la más calma de todas.
E: No es un espectáculo feminista, es más, yo quiero ser varón. La mujer puede no quedar muy bien parada incluso.
M: Que la gente venga y si deja un precedente para que haya más humor femenino, genial.
A: Está buenísimo el clima, son divinas todas, muy buena gente.
V: Va a estar bueno.
Fuente: http://www.tvshow.com.uy/blog/4612_Se-rien-de-todo-as/
jueves 24 de diciembre de 2009
Les deseamos una Feliz Navidad y un gran 2010! Felicidades!
viernes 20 de noviembre de 2009
Jueves 26 Alejandro Angelini en "Te doy mi palabra" Teatro Undermovie

Es pionero del Stand Up Comedy en Argentina, disciplina que estudió en Estados Unidos. Trascendió fronteras representando a su país en la Paramount Comedy de Madrid y en el Hollywood Improv de Los Angeles. En Argentina participó en Cómico Stand Up, Dos contra el mundo y Stand Up Argentino entre otros tantos espectáculos. Actualmente se encuentra realizando el curso “Secretos de Stand Up” en Buenos Aires y Montevideo.
“Angelini, profesor de la mayoría de los grandes comediantes de la nueva camada argentina de humoristas, presenta un show personal en donde despliega un espectáculo realizado especialmente para Uruguay.”
Entradas a la venta por el 200 25 11 o en sala Undermovie Montevideo Shopping.
miércoles 18 de noviembre de 2009
Jueves 19 22hs Unipersonal de "Martín Rocco" en Undermovie

Más de 300.000 personas vieron su show en Buenos Aires. Es uno de los comediantes más reconocidos del otro lado del charco. Y es uruguayo.
Fue creativo publicitario durante más de 15 años donde exitosamente cosechó premios. Harto de crear para otros incursiona en el Stand Up Comedy instalándose definitivamente en la cartelera de espectáculos como una alternativa más.
Entradas a la venta por el 200 25 11 o en sala Undermovie Montevideo Shopping.
Jueves 26 de Noviembre 22:00hs – ALEJANDRO ANGELINI
jueves 12 de noviembre de 2009
“Te doy mi Palabra” Ciclo argentino de Stand Up Comedy en Undermovie

Jueves 19 y 26 de noviembre, dos únicas presentaciones con lo mejores monólogos de humor del Stand Up porteño.
Jueves 19 de Noviembre 22hs – MARTÍN ROCCO – “El uruguayo integrante de Cómico 4 – Paseo
Más de 300.000 personas vieron su show en Buenos Aires. Es uno de los comediantes más reconocidos del otro lado del charco. Y es uruguayo.
Fue creativo publicitario durante más de 15 años donde exitosamente cosechó premios. Harto de crear para otros incursiona en el Stand Up Comedy instalándose definitivamente en la cartelera de espectáculos como una alternativa más.
Silvina Friera, Diario Página/12
Jueves 26 de Noviembre 22hs – ALEJANDRO ANGELINI
Es pionero del Stand Up Comedy en Argentina, disciplina que estudió en Estados Unidos. Trascendió fronteras representando a su país en
“Angelini, profesor de la mayoría de los grandes comediantes de la nueva camada argentina de humoristas, presenta un show personal en donde despliega un espectáculo realizado especialmente para Uruguay.”
Informes y venta de entradas por el 200 2511
miércoles 28 de octubre de 2009
Jueves a puro Stand Up Comedy en Montevideo.

El pasado jueves 22 de octubre comenzó un nuevo ciclo de Stand Up Comedy en Mess Bar. Todos los comediantes que participan en “Te lo digo por primera vez” son ex alumnos de diferentes generaciones del curso “Secretos de Stand Up”.
El ciclo se extenderá por cuatro jueves consecutivos hasta el jueves 12 de noviembre inclusive.
Por último el jueves 19 y 26 de noviembre a las 21:30hs pondremos broche de oro a nuestros “ciclos de comedia” con dos shows internacionales. Para esto nos trasladaremos a la sala Undermovie de Montevideo Shopping.
El jueves 19 este escenario recibirá al uruguayo Martín Rocco –cómico que vive en Argentina desde hace años y participa en el show más importante del Stand Up porteño “Cómico Stand Up”-.
Para finalizar el jueves 26 tendremos en ese mismo escenario al maestro Alejandro Angelini que en este caso dejará de enseñarnos para divertirnos con su show.
La invitación está hecha! Jueves a pura diversión en Montevideo.





